28.4.07



Movimiento
kitsch

El kitsch es basura reciclada. Su perfección técnica, y su buena imitación no llega a ocultar, sin embargo, la mediocridad del concepto que hay detrás del producto.
La “teoría de la basura” se corresponde a la teoría de la sociedad de consumo. El placer de consumir-destruir acaba en el contenedor callejero, que es el símbolo de la sociedad del reciclaje.


Kitsch es una palabra del alemán del sur bien conocida. Kitschen significa chapucear, hacer chapuzas, y en particular hacer muebles nuevos con viejos. Verkitschen, es “colar”, hacer pasar gato por liebre. Hay aquí un pensamiento ético subalterno y una negación de lo auténtico.

El término “kitsch” corresponde a una época de la génesis estética, a un estilo de ausencia de estilo. Esta palabra no sólo define la producción de lo falso, sino más aún la acumulación ostentosa de lo falso. Este es uno de sus caracteres distintivos.

Este movimiento universal alcanza hoy hasta los supermercados de Hong Kong y Disneylandia. Todo un repertorio de la civilización pequeño-burguesa nacida en el curso del siglo XIX culmina en la madera pintada imitando el mármol, el conglomerado de falsa madera pintada imitando madera noble, las chimeneas con falso fuego en el salón, el césped de plástico, el mundo Barbie... El kitsch es típico de la sociedad de la abundancia.

Del mismo modo, la estética tecnokitsch es el reciclaje siempre renovado de los mismos residuos culturales que son imitados una y otra vez. El símbolo material de este reciclaje es la pantalla, sea del televisor o del ordenador, y ahora también del cine.

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